martes, 28 de abril de 2015

Amigos.

A veces te encuentras con personas y piensas que serán tus amigos para siempre. Piensas que no hay nadie que pueda igualarlo porque es el mejor amigo que alguien podría tener.
Algunos se encuentran con alguien completamente diferente a ellos. Otros con alguien igual, con mismos gustos y aficiones iguales o parecidas.
Te conoces sus gestos, las palabras que siempre usa, todo. Y al mínimo cambio sientes que ya no es lo mismo.
Pero las personas cambian, y las personas cambian a las personas.

Das todo para que tu amistad funcione y a la otra persona parece darle igual. Te frustras, no quieres perderla. Y más aún cuando eres alguien solitario. Es triste cuando no sabes en quién confiar, o no tienes a quien acudir cuando estás mal.

A veces la persona que menos crees es la que estará siempre para ti.
La amistad está llena de momentos bonitos y especiales, pero también de momentos terribles y tristes. Pero aunque sea difícil de aceptar eso está bien, todo no puede estar yendo bien siempre. En toda relación hay altos y bajos.

El orgullo, el egoísmo, la falta de comunicación, destruyen una amistad rápidamente. También hay que saber dar para recibir.

Los amigos (los verdaderos) son los que están para ti en las buenas y en las malas, los que se preocupan por ti y te dan una mano con lo que necesites.

Siempre habrá peleas, las personas cambian y nunca queremos que esto pase. Podemos pelear, separarnos de ellos pero si la amistad y el sentimiento es lo suficientemente fuerte para aguantar cualquier tempestad volveremos a juntarnos, y sabremos que vale la pena.

La confianza en una persona puede tardar mucho tiempo en darse, y solo unos segundos en destruirse.

Una buena amistad es difícil de conseguir y aún más difícil de mantener.

No dejes morir una amistad por razones insignificantes, quizás el orgullo exista, pero una vida sin amigos es una vida triste.

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